«Ya no solo se trata de sentarse en el círculo de lunch de alguien más, se trata de recuperar el tiempo perdido y tomar notas» (Gómez, 2021).
Hace unos días vi un video en Instagram TV del perfil de Paola Gómez (@paolacarola) quien se describe a sí misma como una chica de los noventa, editora de confianza, book nerd, loquita de los lápices y Gryffindor ascendente a Ravenclaw. Paola Gómez es una mujer al inicio de sus treintas; trabajó muchos años como editora en la Editorial Planeta, sin embargo, hace poco más de un año renunció para convertirse en emprendedora. Cuando empezó la pandemia por Covid-19, Paola decidió abrir un espacio virtual para charlar entre mujeres, en donde se hablan temas de relevancia tales como libros, autores y, cómo el título lo dice, hacer “chismecito con mujeres increíbles”.

En esta serie de videos me encontré con un episodio en el que hablan @paolacarola y @maremoto, sobre lo difícil que es hacer amigos en la adultez. Mencionaban que el conseguir relaciones de este tipo puede resultar como cuando de niños vamos a preguntar si podemos almorzar con cierto grupo de personas; en realidad en la vida adulta no vamos preguntando si podemos ser amigos, pero sí se entiende cuando un círculo no te deja entrar a causa de que se sienten completos entre sí y no necesitan a nadie más. Asimismo, mencionaban como ejemplo a sus padres, quienes rara vez se reúnen con los pocos amigos que conservan; se dieron cuenta de que hay dos opciones: seguir intentando hacer nuevas amistades o quedarse con las que se tienen e irse aislando con el tiempo.
Si bien es cierto que puede ser difícil entrar a un grupo cerrado de amigos, es la mente la que nos aleja de la posibilidad de conocer nuevas experiencias. Manuel Peña Hermosa, psicólogo en Valpe Psicólogos (Málaga, España), explica que a la edad de 30, los círculos de amistades son normalmente conformados por personas que ya se independizaron, terminaron sus estudios e incluso se casaron; esta gente se dedica completamente a la vida laboral para pagar las cuentas y presentan más dificultades a la hora de establecer nuevas relaciones; “el contexto ya no ayuda tanto (o ellos así lo creen), y comienzan a instaurarse determinados pensamientos que limitan el establecimiento de las relaciones de amistad”. Algunos ejemplos de estos pensamientos son que las amistades se enfrían, el avergonzarse de decir que no se tienen amigos, o incluso la gran excusa del tiempo y la contraria a la primera, el creer que ya tenemos amigos suficientes y no se enfriará nunca la amistad.

Como podemos darnos cuenta, estas son excusas que nos ponemos no solo para hacer amigos, sino también para realizar las cosas que nos gusta hacer. En un artículo publicado por Verne en El País, citaron a Cristina Vidal, psicóloga y directora del centro asistencial Centre PsiCo Lleida, dice: «Para conocer gente a partir de los 30 es más sencillo buscar personas en contextos afines o que desempeñen roles similares a los nuestros» (Bulnes, 2019). Hay formas de buscar afinidades para todos, algunos estarán en el grupo de los deportes, otros en el de la maternidad, en el cuidado personal o en la organización, pero no se van a dar solas esas amistades o esas cosas que nos gusta hacer, debemos enfrentar nuestros miedos e ir en busca de lo que nos atrae. Manuel Peña Hermosa también deja en su artículo “Hacer amigos adultos ¿es posible?” algunas ideas clave para enfrentar los pretextos que nosotros mismos creamos:
“–Deja de pensar que es difícil hacer amigos.
–Enfréntate al miedo al rechazo o la vergüenza.
–¿Hace tiempo que no sabes de ese amigo/a con el que te llevabas tan bien? Llámalo.
–¿Tienes alguien alrededor que te cae muy bien y crees que necesita ayuda? Ayúdale.
–Deja marchar amistades que ya no te llenen y que no te sienten bien.
–Ninguna relación puede vivir del pasado.”
Durante la charla de Paola con Maremoto, llegaron a la conclusión: «ya no solo se trata de sentarse en el círculo de lunch de alguien más, se trata de recuperar el tiempo perdido y tomar notas». Quiere decir que, al comenzar una amistad, es necesario ponerse al día de todo lo acontecido en las vidas de cada uno, así como compartir amistades y abrir el círculo a más personas. La búsqueda de amigos no debe ser algo traumático, sino algo divertido, y hay que aprovechar los espacios en los que nos desenvolvemos, tales como el trabajo, la escuela o los mismos amigos de nuestros amigos, para abrirnos, contar nuestra vida, nuestros gustos y lograr integrarnos. Así como aceptar esa integración de nuevas personas al grupo, pensando en lo mucho que podemos sumarnos todos; sin olvidarnos, claro, de regar y cuidar esas amistades.

Por Atziri Medina.
Bulnes, Ana. (2019, 22 junio). ¿Por qué nos cuesta más hacer amigos a partir de los 30 (y cómo solucionarlo)? Verne/ El País. https://verne.elpais.com/verne/2019/06/17/articulo/1560766716_238684.html
@paolacarola. (2020, 20 agosto). Chismito con mujeres increíbles [Maremoto] [Vídeo]. Instagram TV. https://www.instagram.com/tv/CEIW379jiW0/?utm_source=ig_web_copy_link
Peña, M. (s. f.). Hacer amigos siendo adultos, ¿es posible? Valpe Psicólogos. Recuperado 22 de febrero de 2021, de https://www.psicologiamalagacentro.com/blog/hacer-amigos-siendo-adultos/

























