-Gabriela Cruz.
La peste negra, la peste bubónica, la caída de la gran Tenochtitlan, la dos Guerras
Mundiales, diversas crisis ambientales y otros millones de ejemplos más en las
que se pensó que el fin del mundo estaba por llegar o había llegado. Ahora
tenemos nuestro propio posible final, el coronavirus (COVID-19).
No están de más todas las precauciones y medidas que se están tomando con el fin de
manejar esta situación que ha creado tanto pánico alrededor del mundo.
Pero la realidad en sí no es tan aterradora, puesto que cada amenaza inminente
viene acompañada de sus predicciones populares. Estas predicciones salen de
cada rincón y hasta pareciese que cada vez son más increíbles y absurdas. Si
bien en los últimos años las “amenazas inminentes” se han repetido, esto hace
que la gente deje sus “predicciones abiertas” para poder ser aplicadas a cualquier
fin de mundo, un asteroide, una guerra entre potencias mundiales, desastres
naturales de magnitudes catastróficas o plagas y pandemias.
Las predicciones más populares las podemos encontrar en el libro que todo hogar
católico tiene, La Biblia. En ella encontramos profecías como las propias del
Apocalipsis, o bien en Mateo 24:1-14, donde, a grandes rasgos, se narra la
segunda venida de Cristo y la descripción del fin del mundo. Es fácil que mucha
gente se deje llevar por esto, teniendo en cuenta que México es uno de los países
más católicos del mundo, aunque, si seguimos las palabras de la Biblia, quien ame
y tenga su fe verdadera no tiene nada que temer.

Nostradamus fue un personaje muy importante durante el siglo XVI, mismo siglo
de la peste negra, quien, a pesar de no graduarse como médico, laboró como tal
en diferentes ocasiones. Aprendió de otros médicos, brujos y alquimistas y se hizo
famoso por su libro de predicciones. Tenía un estilo muy marcado, escribía sus
predicciones en verso y en un lenguaje metafórico, genérico y críptico a la vez, al
punto que las interpretaciones de sus textos varían muchísimo, sin mencionar que las más de ellas no tenían fecha. Debido a su éxito, cientos de imitadores
aprovechan estas inexactitudes para hacer sus propias predicciones. Podemos
recordar su predicción para el año 1999, la cual aseguraba que “del cielo llovería
terror” al producirse el Armagedón.
No podemos dejar fuera todas esas predicciones de años anteriores que, sobra
decir, no se cumplieron. En el 2000 llegaron diferentes predicciones, tal es el caso
del cometa Halley, el cual se supone rozaría la Tierra provocando la extinción de
la vida en el planeta; u aquella otra en los años 70´s, en la que se creía que habría
una crisis informativa ya que algunos creyeron que al finalizar el siglo las
computadoras podrían no poder identificar los datos del 2000 con los propios de
los años anteriores. En 2006 un ministro de la Iglesia de Dios vaticinó que el fin del
mundo se cernía sobre todos y que ya en el 2008 estaríamos condenados por el
peor tiempo de la historia de la humanidad. Por otro lado, todos podemos recordar
la histeria que provocó el calendario maya en 2012, además, ahora hay una teoría
cómica donde se piensa que no era 2012 sino 2021.
Aun con todas estas amenazas, crisis y desesperanza, el humano ha logrado salir
adelante. Se ha combatido pobreza, se han buscado soluciones para recuperar la
naturaleza perdida, se cerró el agujero de la capa de ozono y se buscan curas
para todo tipo de enfermedades. Podrá parecer el fin, pero la humanidad siempre
buscará la manera de ponerse de pie de nuevo, como lo ha hecho antes y como lo
intentará hasta su último aliento.



















