
Como humanidad pasamos de prendas que nos protegían de la naturaleza, a prendas que, si bien conservan su función original de protección, nos clasifican. La evolución del ser humano nos ha orillado a catalogar la ropa según el género en lugar de su utilidad. Así, desde nuestro nacimiento, el género ha sido el responsable de definir el tipo y color de ropa que usaremos: rosa si es niña, azul si es niño, falda para la niña y pantalones para el niño. Crecemos con esta ideología y la transmitimos en cada una de sus vertientes a las nuevas generaciones, esta distinción en la forma de vestir nos ha impuesto parámetros con los que hemos vivido.
Pero un cambio de la ideología del género en la moda ocasionaría una ruptura en los paradigmas que durante generaciones fueron normales e incuestionables, este cambio implica años de adaptación sociocultural y lucha por convertirlo en una normalidad. Un ejemplo de ello fue el pantalón y su introducción a la moda femenina, misma que durante siglos estuvo dominada por el uso de faldas.

Según la académica de la UNAM, Nieves Torralba, en su libro El papel de la falda (Torralba, 2015), explica que “el primer vestigio del que se dispone, en cuanto a esta indumentaria humana lo aporta la Venus de Lespugue, pequeña estatua del Paleolítico Superior, datada 20 mil años antes de nuestra era”. Durante este periodo no existió una distinción entre ropa masculina o femenina ya que la falda era usada tanto por hombres como por mujeres. Fue hasta la época del antiguo Egipto que se creó una distinción entre ropa masculina y femenina, teniendo la falda en común, pero con algunas modificaciones para cada género; mientras que la falda masculina llegaba arriba de la rodilla, la femenina cubría hasta los tobillos, era ajustada e incluía tirantes. Fue hasta el inicio de la Edad Media (caída del Imperio Romano, 476 d.C), que la falda comenzó a ser usada por menos hombres, quienes preferían el pantalón por su desempeño al montar a caballo. Sería hasta el siglo XIV que los hombres dejarían de usar falda y adoptarían el pantalón como símbolo masculino, dejando la dicha prenda femenina. De esa manera, se creó una tendencia que perduraría hasta la Segunda Guerra Mundial, en 1939.

El final de esta moda se dio por la entrada de las mujeres a las fábricas estadounidenses, mismas que se habían quedado sin obreros por la alta demanda de hombres en la guerra, esto supuso que las mujeres, quienes no contaban con prendas propias para laborar en fábricas, comenzaran a utilizar la ropa de los hombres: pantalones y overoles de materiales resistentes como la mezclilla, normalizando de esa manera el uso de pantalones en mujeres de la época. Su comodidad y versatilidad fue lo que posicionó esta prenda como un ícono de la moda femenina a nivel mundial.
En México, actualmente, la prohibición del uso de pantalones en mujeres se da solo en congregaciones religiosas, algunos ámbitos culturales como los bailes folclóricos de cada estado y en ciertos uniformes escolares. En 2019, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, dio a conocer el uniforme neutro que comenzaría a usarse a partir del ciclo escolar 2019-2020, Sheinbaum daba libertad para que niños y niñas decidieran qué querían usar en su uniforme, permitiendo que tanto niñas como niños usaran falda o pantalón. Esta nueva medida fue fuertemente criticada por diversos medios, la idea de que niños usen falda fue un fuerte golpe al machismo tan arraigado en el país.

La ropa guarda en lo más profundo de su esencia su objetivo principal, evoluciona con las mentalidades de las comunidades de quienes la usan, a la vez que transforma la manera en que percibimos la realidad. Estamos en un constante cambio en el modo de concebir la moda, tratando de eliminar la división de géneros, para de esta forma, crear ropa que cumpla con su finalidad primigenia y no con la de la sociedad. En conclusión, la ropa es para cubrirnos, no para dividirnos.
Por Jonathan del Castillo
Referencias
Bilbao, I. (23 de agosto de 2016). Inarkardia Bilbao. Obtenido de La falda de mujer y su paso por la historia: http://www.inarkadiabilbao.es/la-falda-de-mujer-y-su-paso-por-la-historia/
News, B. (4 de junio de 2019). La polémica por el «uniforme neutro» de CDMX impulsado por Claudia Sheinbaum. BBC.
Torralba, N. (2015). El papel de la falda. CDMX: libros UNAM.





























