Un vistazo a la vida de Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe nació en Boston el 19 de enero de 1809. Fue hijo de David Poe Jr. y Elizabeth Arnold Poe, quienes, se menciona, eran popularmente conocidos por ser dos mediocres actores de teatro. Poco antes de cumplir tres años de edad queda huérfano y es acogido por el señor John Allan, un próspero y acomodado hombre de negocios, junto con su esposa la señora Frances Allan, quienes residían en Richmond, Virginia.
A pesar de que el niño adoptó el apellido del señor Allan y fue criado en su hogar, Edgar nunca fue prohijado de manera legal. Fue educado como un “caballero sureño” dentro de la aristocracia, sin embargo, el hecho de ser huérfano siempre creaba estigmas acerca de su papel en la sociedad. El joven recibió una buena educación conforme a los estatutos de la época y según los valores impartidos por su familia.
Estudió por un tiempo en Londres dentro de un exclusivo internado en Chelsea debido a que el negocio de sus padres adoptivos los llevó a mudarse al viejo continente. Por desgracia, la situación económica no fue tan prospera como se esperaba, por lo cual se vieron obligados a volver a Virginia en 1820. El padrastro de Poe era un hombre huraño y nunca lo apoyó en su afán de ser escritor, a diferencia de su madrastra, quien siempre le brindó todo su apoyo manifestándole fe y cariño al pequeño.
Al volver a Estados Unidos, Poe adquirió el gusto por lo extra-dimensional, lo misterioso, y lo tenebroso. Estas preferencias se dieron a raíz de las creencías de los afroamericanos que hacían de su servidumbre historias donde apenas se distinguía lo real de lo extraordinario, la vida de la muerte y lo que la asecha en el más allá, o el folklore de las antiguas historias vudú. En estos relatos se hablaba de zombies y espectros, así como oscuros cultos de magia negra que forjaron el amor de Poe por lo paranormal.

Al crecer el joven literato, el señor Allan decidió pagar los estudios universitarios de Edgar para que este aprendiera leyes y comercio en la Universidad de Virginia. Ya matriculado se interesó por múltiples diciplinas, incluso, se dice que siempre caminaba con un libro entre brazos. No obstante, había desarrollado alcoholismo y una severa adicción a los juegos de azar, lo cual le generó múltiples deudas que John Allan se negó a pagar, por lo que Poe, tras discutir severamente con su padrastro, se vio obligado a abandonar la universidad y trasladarse a Boston.
Pese a esto, el joven continuó con su carrera de escritor, publicando su primer libro “Tamerlán y otros poemas”, el cual por desgracia pasó desapercibido. Tras esto, la situación económica del escritor resultó terriblemente afectada, por lo que decidió alistarse al ejército, donde también tuvo múltiples complicaciones, pues fue juzgado en la corte marcial por el cargo de desobediencia que lo obligó a abandonar su servicio en 1831.
Debido a esto, se trasladó a Nueva York donde, con la ayuda de algunos de sus excompañeros de la universidad, publicó su obra “Poemas”. Tiempo después, en 1933 ganaría un concurso por su obra “Manuscrito en una botella”, por el cual recibió una compensación de 50 dólares. Gracias a esto llamó la atención de un acaudalado señor llamado John Pendleton Kennedy, consiguiendo así un puesto en el periódico “Southern Baltimore Messenger” en el que tuvo la oportunidad de escribir numerosos cuentos y poemas.
A la edad de 26 años Poe contrajo matrimonio con su prima Virginia Eliza Clemm, la cual se dice tenía 13 años al momento del matrimonio, aunque el acta dictaría que tenía 21 años al momento de emitirse. Lamentablemente, fallecería en 1847 por tuberculosis. Eventualmente tendría intención de contraer matrimonio con Sarah Royster en 1849, pero esta nunca se concretaría.
Ese mismo año, Poe desapareció misteriosamente sin dejar rastro hasta el 3 de octubre de aquel año cuando se le encontró delirando en las calles de Baltimore. Después de ser llevado al hospital falleció el 7 de octubre de 1849. La causa de muerte es desconocida, pues tanto el certificado de defunción como el informe del hospital se perdieron. Los diarios y periódicos apuntan a una contracción o inflamación cerebral, aunque generalmente se trataban de eufemismos para alcoholismo.
Según cuentan las leyendas recogidas por múltiples autores (entre ellos Julio Cortázar), días antes de morir invocó en delirios a un explorador llamado Raynolds, quien se dice, serviría de inspiración para su personaje de Athur Gordon Pym, siendo así sus últimas palabras: “que dios ayude a mi pobre alma”.

Por: Axel López Plascencia

































