Por: Gabriela Cruz

Los cambios son necesarios para marcar una generación. Pueden ser para bien, para mal o, en su defecto ambas. Además, como normalmente sucede, con el paso del tiempo la sociedad da un paso para adelante y dos para atrás, todo producto de un “cambio”. Las diferentes generaciones han sufridos diversas evoluciones conforme a lo que cada una buscaba, dando como resultado la actualidad.
Las generaciones Baby boomer y Generación X, correspondientes a nuestros abuelos y padres respectivamente, vivieron el cambio del auge de los medios de comunicación y las primeras “nuevas” tecnologías, conviviendo a su vez con los problemas económicos de los años pasados, por lo que desarrollaron instintos de ser cuidadosos con el dinero, apego a su religión y familias numerosas.
Los millennials, por su parte, vivieron el cambio de lo análogo a lo digital. En el 2014 la revista Time los catalogó como la generación del “yo-yo-yo”, además de ser etiquetados de egocéntricos, perezosos y mimados. Esto a pesar de que a su generación le fue exigida una mayor preparación para entrar al mercado laboral, y esto mientras abrían los ojos para enfrentarse a los problemas ecológicos y al tiempo que empiezan a responder y romper estereotipos sociales. Hasta que llegamos a la generación actual, donde miles de burlas abundan por las redes acerca de la generación que no hace nada y se queja de todo: los centennials. Pero ¿Es realmente cierto esto?

La también llamada generación de cristal, corresponde a la juventud actual que nació con la tecnología, pero viene acarreando todos los problemas de las generaciones pasadas. Se les refiere como de “cristal” en una forma satírica de describir que “nada les parece”. Separando el sarcasmo, el nombre podría ser un tanto apropiado, puesto que es cierto que cuando se rompe el cristal, no hay vuelta atrás, jamás será lo que fue y, por supuesto, si tomas un cristal roto puedes lastimarte.
Los movimientos sociales que recientemente han ocurrido en México y el mundo demuestran el cambio a la sociedad que traerá consigo esta generación, donde las palabras como empatía, respeto y paz son usadas como estandarte y son puestas en práctica en búsqueda de que cada ser humano pueda ser libre a su manera.

La frase “la juventud es el futuro” es totalmente cierta, y es que cada generación hizo de su futuro lo que más le convino, haciendo los cambios que creyeron adecuados y manteniendo las cosas que imaginaron necesarias. Es el momento de esta generación para elegir el futuro deseado. En los corazones están los sueños y anhelos y en las acciones están las posibilidades de cumplirlos para tener un mañana mejor. Nadie va a luchar por el futuro más que a quien le corresponde, y por eso es nuestro momento, así como las generaciones pasadas ya tuvieron el suyo. Cuando se construye lo nuevo, a veces hay que derrumbar lo viejo, pues de lo contrario no se puede avanzar. Esta generación no se quedará callada nunca más, y es que en lugar de que el temor la paralice, la mueve, porque sabe que al día siguiente tendrá que soportar los errores de las generaciones pasadas, y habrá que lidiar con ellos. El hartazgo llegó a la garganta y se convirtió en un grito de guerra que clama “No más”.
La juventud es el futuro y el futuro es para la juventud.
Por: Gabriela Cruz.


























